es el papel en el que dibujan sus ojos.
Mi mano se ve atrapada en la tuya,
en mi recuerdo, en tu olvido.
Ruego al aire que no te vayas.
Comprendo lo inútil de eso,
pero me niego a aceptar,
a no pelear en vano.
Ese frío cuerpo, es el tuyo.
Este tibio aliento, es el mío.
Aunque tu boca me graba como al blanco mármol
y tu mirada me destroza en el olvido.
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