No importa lo que quisiera,
no podía ser más.
Me olvido que en el mar negro
de tus pupilas no floto,
me hundo y me ahogo.
Hay rubíes en gotas
que lloran tu nombre...
No soy nada más
que la sombra de una sombra
y el aire de un suspiro
que cae como penumbras
a tus pies, exhausto.
Si alguna vez me preguntan
dónde fui feliz,
yo responderé:
"en su Locura".
Dejá que mis Demonios te atrapen.
Carmesí y Sombras.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario