Estás parada en un punto, pero no sabés si es el final o si sólo se va a desplazar para escribir algo más.
Y, ante ésta situación, abiertos de par en par, los ojos ganan una profundidad inentendible y logran discernir una cuarta dimensión: El Dolor.
No importa cuanto lo intentás, quedás obnubilada por éste descubrimiento, que se te clava como espinas en el cuerpo.
La razón que tanto te guiaba no es más que una nube hermosa que se va decolorando a cada instante.
Y nosotros, esa es la clave, nosotros, somos sueños flotando en algo más profundo que la realidad...
No hay comentarios:
Publicar un comentario