Estoy en las puertas del cementerio
y hay un muerto en mi memoria.
Yo ya estuve acá.
Mi corazón es la única pieza mala
de todo tu ser.
Matemáticamente malvado,
mi demonio personal.
El vidrio se desplaza,
aunque no es lo que quería.
Feliz, ciego, apartá tus sentimientos del asunto.
El cristal se mueve y se posa sobre vos.
Estás a punto de arder.
Y me pregunto, esta vez,
qué parte de mí murió.
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