en el sonrosado duelo palpitante
de la razón incolora
que, como aves que engañan,
dibujan la V de la victoria.
Es un simple, simple día
en el horizonte gris,
en la honestidad blanda
que en el polvo de hielo
aparece y no.
Delicadas hojas de plata
juegan con tu cuello,
queriendo decorar el mundo,
queriendo cortar tu voz
en un día sin corazón.
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